Placeres culposos, crímenes perfectos
Confieso: sí, puedo construir una casa entera, de dos pisos y un anexo sólo con envases de Cup of Noodles sabor a Pollo. Ese, el que trae el bendito sobrecito de salsa Valentina. Y me pregunto, ¿por qué los demás sabores no lo traen?. Hoy probé sabor a Carne de Res. Milagrosamente traía el sobrecito de Valentina. Pero es primera vez que lo veo. Nota mental: escribir una carta para que la incorporen a la de camarón. Cuando tengo gripe, que usualmente ocurre simultáneamente con la gripe de mi novio; cuando me siento mal, cuando las hormonas atacan, cuando pierde el Madrid, cuando no hay nada en la nevera, la Cup of Noodles de Pollo con sobrecito de salsa Valentina está en mi alacena. Siempre en pares, porque al chico también le encanta. O al menos eso dice, para agradarme. Aunque no creo que mienta: paladear sodio saborizado y fideos rehidratados con guisantes es una experiencia inenarrable. Anexo 1.0: el envase de esta noche. Dios bendiga la comida deshidratada, los envases tósigos y –por supuesto– la salsa Valentina.